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La esclavitud y el asesinato- Parashat Mishpatim

La esclavitud y el asesinato- Parashat Mishpatim

-por el Rav Uri Sherki (traducido del hebreo)

¿Cuál es la diferencia entre la esclavitud que aparece en nuestra porción semanal con otro tipo de esclavitud?

La esclavitud de la que habla la Torá también tiene un aspecto social el cual protege al esclavo de cierta manera, de forma similar, por ejemplo, al dueño de una empresa de excavación del Siglo XIX cuyos mineros son de su propiedad, este, por su propio provecho, se aseguraría de que no sufrieran daños. Esta no es una esclavitud tan obscena como la de los romanos (donde los esclavos no tenían derechos legales por completo), sino una esclavitud que vino a corregir las injusticias de las otras formad de esclavitud que la precedieron. Se podría decir que la esclavitud es una “figura” económica, que es necesaria en cualquier realidad humana, dado que incluso la relación de “empleado-empleador” de hoy en día, puede considerarse una especie de esclavitud, la cuestión es cómo organizar la relación entre el empleado y el empleador sin que haya humillación, sin que sea afectada la “imagen Divina” del hombre. Este es otro ejemplo de la Torá, la que acercándose a la vida tal como es en la realidad, intenta elevarla gradualmente a su lugar adecuado.

Hemos encontrado en otras constituciones una referencia al asesinato en el Código Penal – que quien asesina es castigado de tal o cual forma: ¿Dónde se puede ver en este aspecto el toque divino en las leyes de la Torá?

A pesar de que, si es castigado, no hemos encontrado en ninguna constitución – que no sea la Torá – la misma prohibición contra el asesinato. Es decir, en la Torá de Moisés hay una expresión de la voluntad divina, la cual se refiere y habla de que cierta cosa debe hacerse y otra cosa no debe hacerse, y así, de hecho, la conexión con Dios pasa por el cumplimiento de la ley misma, como dijo Moisés: ” Moshé le dijo a su suegro: «Porque el pueblo se me acerca para consultar a Dios.” (Éxodo 18:15).

En este contexto, es interesante ver que nuestros sabios del Talmud vieron a Roma como un” Reino Malvado “en el sentido de que inventó el formalismo legal, al decir: “Dura lex sed lex” (“la ley es ley”) Es decir: la ley es rígida, pero es la ley y no se puede hacer nada al respecto. De acuerdo con este método, la pregunta no es si quien actúa de cierta manera tiene razón o si es moral, sino si la ley está de su lado o no. Esta es la maldad de Roma. Por ejemplo, una persona que le debía dinero a su amigo y no podía pagar, era vendida como esclava o incluso a veces asesinada de modo que su cuerpo era transferido al acreedor como pago de la deuda. En contraposición a esto, la Torá dice: cuando una persona es acreedora de su prójimo, además de exigir la deuda, debe dejarle condiciones mínimas de vida, y está prohibido despreciarlo, humillarlo etc. Es decir, hay un límite a la formalidad legal , la cual requeriría seguir hasta el final, exigiendo todo sin fijarse en el entorno de la persona y las condiciones del caso. Y aunque por un lado la Halajá dice: “¡No hay misericordia en la ley!”(Talmud, Tratado de Ketubot 9b) – que cuando el tribunal ya ha sido convocado a audiencia – es necesario ir hasta el final y resolver el juicio de forma univoca. En cambio tenemos la regla de: “Así es la Halajá -la ley-, pero no debemos ordenar de esta manera!”(Talmud, Tratado de Beitza 28), refiriéndose aquí, a que hay casos en los que deliberadamente evitamos ir a juicio y sentarnos en la corte, ya que primero debemos encontrar la manera de llegar a un acuerdo previo.

Sin embargo, desde un punto de vista histórico, también hay lugar y propósito para la existencia del derecho Romano. La Guemará dice: “El Mesias no viene hasta que el reino de la Maldad se extienda sobre Israel durante nueve meses” (Talmud, Tratado Sanedrín 98 :). La intención de esto es que el mundo bárbaro no puede ascender inmediatamente a un nivel, a un estado de la humanidad donde el Mesías pueda venir, sino que debe pasar de forma paulatina, escalonada,de modo que debe pasar primero una etapa intermedia: de un mundo bárbaro a un mundo regido por la ley romana, y solo entonces, después de esto, puede venir el Mesías hijo de David. Que sea pronto y en nuestros días.

Acerca de Rav Uri Cherki

Rav Uri Cherki
El Rabino Uri Cherki nació en Argelia en 1959, se trasladó con su familia a Francia, en donde vivió algunos años, y concretó su aliá a Israel en 1972. Ha sido discípulo del Rabino Zvi Yehuda Hacohen Kook en Merkaz Harav, y del Rabino Yehuda León Ashkenazi. Se ha graduado de rabino y ejerce como rabino de la congregación Bet Yehuda en el barrio Kiriat Moshe de Jerusalém. Asimismo, dirige el Departamento Israelí del Instituto Meir, el centro de Meir de estudios judíos en francés [CMEJ] y el centro mundial de Noájidas e imparte clases de judaísmo en Roch Yehudi.

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