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“Los ciclos del año y de la creacion” – Parashat Behar\Bejukotai

“Los ciclos del año y de la creacion” – Parashat Bejukotai

-Por el Rav Uri Sherki (traducido del hebreo)

Vemos tanto en la parasha de Behar, tanto como en Bejukotai, que la historia está organizada por ciclos relacionados con el número siete. Cada siete días, los sábados. Cada siete años – Shemita. Cada siete Shemitot – El Jubileo, y cabe aquí agregar también cada siete mil años – La Redención. Como dice el Talmud: “Así como la Shemita, omite y descansa un año de cada siete años, del mismo modo el mundo omite y descansa mil años de cada siete mil años ‘(Talmud Babel,Tratado de Sanhedrin 97. A), y también así hay ciclos de siete mil años  (Shel”a Hakadosh*, Talmud Babel,Tratado de Pesajim 99) y ciclos de cincuenta mil años (Rabbeinu Bejaie*, Bamidbar -Numeros, 10:35 J, La).

Así que tenemos una clara insinuación que dentro del ciclo del año judío y dentro del ciclo judío halájico, está plegada toda la historia del mundo entero.

El séptimo tiene la naturaleza de completar el mundo natural de tres dimensiones, el cual tiene seis direcciones y un centro estabilizador. “Seis” indica la formación del ser, y la “séptima” indica el propósito. Pero todo esto aún dentro del marco de la naturaleza, cuando se trasciende la naturaleza aquí aparece el año del Jubileo (“Dror” ~ libertad) que comienza después del séptimo, este es el comienzo del ciclo del “Octavo”. Aunque el posterior ascenso al orden total y completo de la creación es realizado a través de diez “Mahamarot”(dichos), lo cual se insinúa al final del libro de Levítico (27:30-32) al final de nuestra parashá: “Cualquier diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra, del fruto del árbol, Le pertenece a El Eterno; es santo para El Eterno. Si una persona redimiere de su diezmo, le agregará su quinta parte. Cualquier diezmo del ganado vacuno o del rebaño, todo lo que pase bajo la vara, el décimo será santo para El Eterno.”

Y aquí encontramos el ciclo de Diez, el final de la ley de los diezmos: “El décimo será santo”, que supone períodos de diez mil años.

Asimismo, la ley del número siete también regresa en tiempos de crisis. “Si os comportáis con indiferencia ante Mí y os negáis a hacerme caso, os asestaré otro golpe más, siete veces como vuestros pecados.” (Levítico 26:21)

¿Por qué es importante saber que tanto los disturbios como las calamidades provienen también del número siete? Esto nos enseña que incluso cuando el Santo, Bendito Sea, nos castiga por nuestros pecados, incluso entonces, estamos bajo su cuidado, pero a través del esconder su presencia. El número siete de los desórdenes y las calamidades, nos recuerda que la mano del Señor, a pesar de sentir su ausencia, no se ha retirado de nosotros, incluso en nuestros largos días de exilio, también durante el lado oscuro de su providencia. Así es como encontramos en estos los ciclos, en los problemas de la nación, que ocurren regularmente en Tisha Be’Av ( el 9 del mes de Av).

Se puede decir que la ausencia de la providencia también sigue una ley. Pero cuando se trata de cuidar el bien y la prosperidad, la providencia es interna y dirigida para preservar al individuo al cual quiere preservar, a diferencia del retiro de la presencia divina y su providencia, en el cual hay grados de alejamiento de circunferencia creciente, hacia el exterior, como si se creara una burbuja de “Ausencia” (vacío de providencia) de tamaño, de diametro que varía según la gravedad de la caída. Incluso el horrible holocausto, La Shoa,  que le ocurrió a nuestra pueblo no es el resultado de un abandono completo, sino que es típico del tiempo del fin del largo exilio: “Recordaré Mi pacto con Iaacov (Jacob) y también Mi pacto con Itzjak (Isaac), y también Mi pacto con Abraham recordaré, y recordaré la Tierra. La Tierra estará despojada de ellos y se apaciguará por sus años sabáticos al haber quedado desolada; y ellos deberán obtener perdón por su iniquidad; por haberse rebelado contra Mis ordenanzas y por haber rechazado su espíritu Mis decretos. Pero a pesar de todo esto, mientras estuvieren en la tierra de sus enemigos, no los aborreceré ni los rechazaré para aniquilarlos, para anular Mi pacto con ellos, pues Yo soy El Eterno, su Dios.” (Levítico 26:42-44) Indicando que cuando llega el tiempo de abandonar la Diáspora, el fin del largo Exilio, la Shekhinah (presencia Divina) se retira,y las fuerzas extrañas y de abandono gobiernan en ese periodo. Pero es reconfortante saber que no estamos completamente abandonados, incluso en el momento de nuestra caída, es por esto  que Israel, Tu pueblo, nunca perdimos , ni perderemos nuestra esperanza.

 

 

*Shel”a haKadosh: El Rav Isaías o Yeshayahu ben Avraham Horowitz (en hebreo: ישעיה בן אברהם הלוי הורוויץ), (c. 1555 – 24 de marzo de 1630), también conocido como el Shelah HaKaddosh (השל”ה הקדוש “el santo Shelah”) Después del título de su obra más conocida, fue un destacado rabino y místico.

*Rabeinu Bejaie: Bahya ben Asher o Bahya ben Asher ben Halawa también llamado Rabbeinu Behaye, nacido a mitad del siglo XIII en Zaragoza y muerto en 1340, fue un rabino, un erudito y un cabalista judío.

Acerca de Rav Uri Cherki

Rav Uri Cherki
El Rabino Uri Cherki nació en Argelia en 1959, se trasladó con su familia a Francia, en donde vivió algunos años, y concretó su aliá a Israel en 1972. Ha sido discípulo del Rabino Zvi Yehuda Hacohen Kook en Merkaz Harav, y del Rabino Yehuda León Ashkenazi. Se ha graduado de rabino y ejerce como rabino de la congregación Bet Yehuda en el barrio Kiriat Moshe de Jerusalém. Asimismo, dirige el Departamento Israelí del Instituto Meir, el centro de Meir de estudios judíos en francés [CMEJ] y el centro mundial de Noájidas e imparte clases de judaísmo en Roch Yehudi.

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