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La santidad del espacio – Parashat Truma

La santidad del espacio – Parashat Truma

-Por el Rav Uri Sherki (traducido del hebreo)

Nuestra porción semanal de la Torá, Parashat Truma, nos lleva a un concepto con el que apenas nos hemos encontrado durante la historia de la Torá, que es la santidad del espacio, el lugar.

Es común pensar, en círculos incluso cercanos a la Torá, que el concepto de santidad del espacio es un concepto extraño para el judaísmo, que el judaísmo no conoce nada más que la santidad del tiempo, o la santidad del hombre. Lo que no es así con la santidad del espacio, lo cual algunos pensadores del judaísmo consideran extraño y nuevo.

La verdad es que la santidad del altar (Mizbeaj) aparece inmediatamente después de los Diez Mandamientos, antes de recordar cada pecado que ya se ha dicho allí:

 “Un altar de tierra Me haréis, y en él sacrificaréis vuestras ofrendas ígneas y vuestras ofrendas pacíficas, vuestras ovejas y vuestro ganado vacuno; en todo lugar donde Yo permita que se mencione Mi Nombre, vendré hacia ti y te bendeciré.” (Éxodo 20:21). Si es así, santidad del espacio es un concepto antiguo del pueblo de Israel, que ya precedió al pecado del becerro de oro incluso. El pecado del becerro de oro no redefine el concepto de la santidad del espacio, sino que enseña: El pecado se puede expiar. La santidad del espacio adquirió una nueva dimensión después del pecado del becerro, y es ahora que un determinado lugar en el espacio ofrece la posibilidad de la expiación del pecado. Esta santidad del espacio es posterior a la acción o desvío del hombre.

En contraste con esto, en nuestra Parasha Truma (Contribución- donación), nos encontramos con la santidad del espacio a-priori, de antemano. La cual no viene para expiar los pecados, sino para elevar al hombre. Este es el significado de la palabra “Korban” (Sacrificio), de la raíz “Karov” que significa- cercano- en este lugar. El sacrificio acerca la Criatura al Creador, permitiendo el encuentro entre ambos, Creador y creación. Y el lugar donde esta unión es posible, es el sagrado templo, por lo que esta escrito: “Ellos Me harán un Santuario para que pueda habitar entre ellos” (Éxodo 25:8). Aunque no para expiar los pecados, sino para elevar a la persona.

Este precepto, no se hizo como una orden, un mandato, sino que está escrito: ” Habla a los Hijos de Israel y que tomen para Mí una ofrenda, de cada hombre cuyo corazón lo impulse a dar tomaréis Mi ofrenda.” (Éxodo 25:2). De antemano aparece la posibilidad de que el ser humano se comunique con el Creador, de modo espontáneo y voluntario, que surge de la propia alma, de forma natural y saludable, por esta razón en toda nuestra Parasha no se menciona en absoluto la noción de expiación o de pecado. Solo mas tarde, en la porción semanal Ki Tisa, aparecerá el precepto, la orden de la donación como un mandamiento normativo, como una Mitzva, que no es el caso en nuestra parashá donde se trata de una donación, en la cual confiamos en la generosidad natural del corazón del hombre de Israel, en su acercamiento al servicio en el Mishkán (Tabernáculo). Por eso se dice aquí: “de cada hombre cuyo corazón lo impulse a dar tomaréis Mi ofrenda “. Esta es la razón por la cual en nuestra Parasha, no hay altar de incienso ,en el que hay un recuerdo de los malvados, tampoco ningún recuerdo del sacerdocio, que se requiere para actuar como intermediario, entre el Creador y sus Criaturas, en su acercamiento al Señor, sino que aquí hay un mandamiento de volverse y conectarse directamente al Señor.

Esta escrito: ” según todo lo que muestro a Ti, la forma del Tabernáculo y la forma de todas sus vasijas; y así las harás. ” (Éxodo 25:9). Podría el texto, según el hebreo, decir: ‘todo lo que te muestro’ o ‘todo lo que junto a Ti muestro’ – pero en cambio está escrito: lo que muestro a Ti ‘, y la intención es decir “a Ti “o sea a Moisés – significando  “Te muestro a Ti (Moises)” a los demás, a todo el pueblo, a través del Tabernáculo y en la forma de todos los utensilios, “la forma del Tabernáculo y la forma de todas sus vasijas; y así las harás.”

Significando que a través de la observación de la forma y modelo del Mishkán, también ustedes serán como Moisés.

De hecho, la estructura del Mishkán (tabernáculo) es la estructura del alma del hombre ideal: de Moshe Rabeinu. En el cuarto interior está la Torá, en el cuarto medio están las raíces de la Sabiduría y la Economía, en la forma de la Menora y la Mesa, y en la habitación exterior: “Todas tus obras serán para el cielo” (Mishna- Tratado de Avot II,12), a traves del altar de los sacrificios.

Esta es la estructura de la persona ideal, que es un modelo para ser emulado por todos en Israel. Sobre esto esta escrito: ” Ellos Me harán un Santuario para que pueda habitar dentro de ellos“.(Éxodo 25:8).

Acerca de Rav Uri Cherki

Rav Uri Cherki
El Rabino Uri Cherki nació en Argelia en 1959, se trasladó con su familia a Francia, en donde vivió algunos años, y concretó su aliá a Israel en 1972. Ha sido discípulo del Rabino Zvi Yehuda Hacohen Kook en Merkaz Harav, y del Rabino Yehuda León Ashkenazi. Se ha graduado de rabino y ejerce como rabino de la congregación Bet Yehuda en el barrio Kiriat Moshe de Jerusalém. Asimismo, dirige el Departamento Israelí del Instituto Meir, el centro de Meir de estudios judíos en francés [CMEJ] y el centro mundial de Noájidas e imparte clases de judaísmo en Roch Yehudi.

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