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La Teshuva de los hermanos de José y el exilio de Israel – Parashat Vaigash

La Teshuva de los hermanos de José y el exilio de Israel – Parashat Vaigash

-por le Rav Uri Sherki (traducido del hebreo)

Vemos tres puntos de vista diferentes que José le expone a sus hermanos cuando viene a juzgar el hecho de que ellos lo vendieron a los Ismaelitas que lo llevaron a Egipto. José les dice:

“José dijo a sus hermanos: Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre? Pero sus hermanos no podían contestarle porque estaban atónitos delante de él. Y José dijo a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron, y él dijo: Yo soy vuestro hermano José, a quien vosotros vendisteis a Egipto. Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros. Porque en estos dos años ha habido hambre en la tierra y todavía quedan otros cinco años en los cuales no habrá ni siembra ni siega” (Genesis 45: 3-6)

Primero el culpa a sus hermanos de ser responsables de su venta: ” Yo soy vuestro hermano José, a quien vosotros vendisteis a Egipto “. Pero inmediatamente agrega que esto fue para bien y que no hay nada de que arrepentirse: “Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros “. Y finalmente incluso les quita la responsabilidad de haberlo vendido:” Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para guardaros con vida mediante una gran liberación. Ahora pues, no fuisteis vosotros los que me enviasteis aquí, sino Dios; y Él me ha puesto por padre de Faraón y señor de toda su casa y gobernador sobre toda la tierra de Egipto. “(Genesis 45: 7-8), ¡y con eso se puede decir incluso que fueron socios de una Mitzvá! La intención de la Torá parece enseñarnos que el valor de un acto, en este caso un mal actuar, es medido de acuerdo con la intención de quien lo hace. Mientras este no se arrepienta, el hecho se le atribuye a él, con toda la culpa que le corresponde por haberlo hecho: “a quien vosotros vendisteis a Egipto”. Después si quien ha pecado, hace Teshuva (se arrepiente) incluso si lo hace solamente por Temor, es capaz de ver las consecuencias positivas de esa mala acción: ” pues para preservar vidas…”. Y cuando quien ha pecado hace Teshuva completa, por Amor, se le abre la posibilidad de contemplar todo el proceso completo y ver de qué modo la providencia convierte los errores y pecados en derechos y participes del plan divino: no fuisteis vosotros los que me enviasteis aquí, ¡¡sino Dios!!

Explica el Maharal de Praga (Guevurot Hashem 9) dijo no era imposible que el decreto de exilio , que fue decretado en Brit Bein Habetarim ( “alianza entre las partes” – Ver Genesis 15:1-15) tuviera relevancia, mientras el pueblo de Israel no fueran al menos setenta almas, y por lo tanto solo desde nuestra parashá se puede considerar que comienza  el exilio, el descenso de la nación a Egipto. Esto se debe a que el pueblo de Israel actúa en el mundo solo como nación entera y no como individuos. Setenta almas forman el núcleo del “colectivo”, el principio la nación. Este número no es accidental, porque está dirigido a las setenta naciones del mundo, como está escrito: “Cuando el Altísimo dio a las naciones su herencia, cuando separó los hijos del hombre, fijó los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel. ” (Deuteronomio 32:8). Pero precisamente a medida que pasamos del estado de “familia” ( de los patriarcas), al estado de “Nación”, un tipo de vínculo se crea con las naciones del mundo, lo que les da poder para vencernos. Con todo lo terrible que es el exilio, este es también el comienzo de un proceso dirigido por la providencia divina para poder reunir las chispas sagradas que se encuentran ocultas entre las naciones, para poder elevarlas en el futuro cuando llegue el tiempo adecuado, el tiempo de regresar a Sión para reparar el mundo entero. Hoy en nuestros días, los días de la salvación ultima, podemos ver los primeros frutos positivos del largo exilio y ser un socios en el grandioso acto de Dios que devuelve su Shejina (Divina Presencia) a Sión con misericordia, anunciando su nombre a ojos de todos los pueblos.

Acerca de Rav Uri Cherki

Rav Uri Cherki
El Rabino Uri Cherki nació en Argelia en 1959, se trasladó con su familia a Francia, en donde vivió algunos años, y concretó su aliá a Israel en 1972. Ha sido discípulo del Rabino Zvi Yehuda Hacohen Kook en Merkaz Harav, y del Rabino Yehuda León Ashkenazi. Se ha graduado de rabino y ejerce como rabino de la congregación Bet Yehuda en el barrio Kiriat Moshe de Jerusalém. Asimismo, dirige el Departamento Israelí del Instituto Meir, el centro de Meir de estudios judíos en francés [CMEJ] y el centro mundial de Noájidas e imparte clases de judaísmo en Roch Yehudi.

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