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Esaú – Parashat Toldot

Esaú – Parashat Toldot

-por el  Rabino Uri Sherki (Traducido del hebreo)

Nuestro Patriarca Itzjak (Isaac) amaba a Esaú más que a Jacob: ” Los niños crecieron, y Esaú llegó a ser diestro cazador, hombre del campo; pero Jacob era hombre pacífico, que habitaba en tiendas. Y amaba Isaac a Esaú porque la caza estaba en su boca, pero Rebeca amaba a Jacob.” (Génesis 25:27-28). Nuestro padre Isaac distinguía una cualidad especial en Esaú, a pesar de su maldad. En lo más profundo de la personalidad de Esaú, Isaac encontraba algo particularmente ‘querible’, y puede ser al comienzo del camino incluso más que en Jacob, al menos hasta que Jacob nuestro padre se convirtió en Israel.

Se dice de Esaú que su padre lo amaba porque “ la caza estaba en su boca “(como vimos, ibid.). Dice Rashi sobre este versículo en nombre de nuestros Sabios: “porque lo conquistaba, a Isaac, con sus palabras”, ya que le hacía preguntas aparentemente relacionadas con la justicia, por ejemplo: “Como se diezma la sal y la paja”. Estas parecen ser buenas preguntas, porque nuestro padre Isaac las amaba. Y realmente hay que observar y tratar de entender por qué, en la práctica, no diezmamos (separamos un diezmo los productos- frutos, cosecha, vegetales, etc.- para lo sagrado) ni la sal, ni la paja.

La sal no se debe diezmar porque pertenece a lo mineral. En lo mineral, no hay aun suficiente “vida” como para que el hombre revele en el algo sagrado. Después de todo, la separación del diezmo es el descubrimiento y separación, es “revelar” lo que hay de sagrado en los alimentos. Ahora, respecto a la paja, a pesar de que es parte de lo vegetal (y si tiene algo “vital” en ella), así y todo, es un desperdicio (lo que sobra y queda de la cosecha), y nuevamente, no hay en el hombre la capacidad de descubrir santidad en los desperdicios.

El interés de Esaú en sus preguntas era indagar cómo se puede descubrir y revelar la santidad en “todo”. Esaú era maximalista en extremo, un hombre absoluto, que no se contentaba con una santidad intermedia, sino que exige buscar el ideal, si existe, concretamente en toda cosa. Esta característica era también la de nuestro patriarca Isaac, que realmente aspiraba a santificar toda realidad. Por lo tanto, la preocupación de su hijo con la cuestión de los límites de lo sagrado, y buscar si es posible ampliar el límite de lo sagrado también a los desperdicios y la naturaleza muerta (lo mineral), esto le agradaba de sobremanera a Isaac.

Si es así, ¿por qué se lo consideraba a Esaú como un malvado? Se puede decir que esta cuestión, de diezmar y separar de la sal y la paja, lo ocupaba realmente. Pero Esau, cayó en el error que encontramos comúnmente también en muchos de los grandes pensadores: “Si no puedes diezmar (purificar -santificar) la sal y la paja, ¡¡¡entonces Esaú no quiere diezmar (santificar) nada en absoluto!! “… tampoco los cereales, el jugo de la uva, ni las aceitunas. Esau se nos presenta aquí como falto de paciencia, el exige la santidad en todo, e inmediatamente. Si no encuentra la santidad en todo, en absoluto y ahora mismo, no quiere saber de la santidad de ningún tipo. Por lo tanto, Él cae en el mal, y por esto está cansado- cansado de las trasgresiones, cansado de buscar lo sagrado, de buscar la deidad en todos lados… y no encontrarla.

Vemos esto en la continuación de nuestra parashá, como está escrito: ” Un día, cuando Jacob había preparado un potaje, Esaú vino del campo, agotado; “(Génesis 25:27-28) y luego continua: “… y Esaú dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer un poco de ese guisado rojo”, Esaú quiere disfrutar de los placeres del momento porque: “pues estoy agotado “. En hebreo se escribe “Ki Aief Anoji” , Anoji (Yo Soy) es uno de los nombres de Hashem, como está escrito: “ Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre.” (Éxodo 20:2). Esaú le esta diciendo a Jacob: “ busqué a Di-s en todas partes y no lo encontré, y ya estoy agotado del tema de la divinidad”. Esaú se anticipó por unos miles de años al filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien también dijo que Dios ha muerto para él, dado que no lo encontró en ninguna parte.

Jacob le dice a Esaú que, si ya no está interesado en seguir buscando a Dios, entonces también su primogenitura- su liderazgo en la política mundial – ya no significa nada para él. Y así contesta Esaú: “Y Esaú dijo: He aquí, estoy a punto de morir… “La idea de lo divino está muerta para mí, “¿de qué me sirve, pues, la primogenitura? “-(Ibid 25:32).  ¡Y entonces que valor tiene mi primogenitura, incluso para este mundo!  …” y él se lo juró, y vendió su primogenitura a Jacob “(Ibid 25:33).

Esaú se nos aparece, entonces, como ese idealista desesperado, quien quería grandes cosas y no conocía el secreto de la paciencia, el secreto de la espera que posee el pueblo de Israel.

El secreto de la próxima redención la cual llega “paso a paso…” (Ver Talmud de Jerusalem, Tratado de Brajot , capitulo1, ley 1:4)

 

Acerca de Rav Uri Cherki

Rav Uri Cherki
El Rabino Uri Cherki nació en Argelia en 1959, se trasladó con su familia a Francia, en donde vivió algunos años, y concretó su aliá a Israel en 1972. Ha sido discípulo del Rabino Zvi Yehuda Hacohen Kook en Merkaz Harav, y del Rabino Yehuda León Ashkenazi. Se ha graduado de rabino y ejerce como rabino de la congregación Bet Yehuda en el barrio Kiriat Moshe de Jerusalém. Asimismo, dirige el Departamento Israelí del Instituto Meir, el centro de Meir de estudios judíos en francés [CMEJ] y el centro mundial de Noájidas e imparte clases de judaísmo en Roch Yehudi.

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