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El juicio benevolente, antes del Día del Juicio

reflexionemos en nuestros actos, reforzando los positivos y cambiando aquellos que merecen ser cambiados

 

Enseñaron los sabios: aquella persona que juzga a su prójimo generosamente, a ella también se la juzga de la misma forma.
En éstos días de Rosh Hashaná, el Año Nuevo y de Iom Kipur, el Día del Perdón, días en que el Eterno creador del mundo, juzga a la humanidad toda, compartimos con ustedes la siguiente historia:
En el Talmud, el tratado Shabat 127b, se cuenta que cierta vez un hombre bajaba de la Alta Galilea cuando fue contratado para trabajar en el sur del país por un período de tres años. En la víspera de Iom Kipur le dijo: ‘págame mi salario para que pueda alimentar a mi mujer y a mis hijos’ .
‘No tengo dinero’, respondió el amo.
A lo que el hombre le solicitó que le abonara con frutos. ‘Tampoco tengo frutos’, le respondió. ‘Entonces págame con tierras’. Pero el amo se excusó alegando que tampoco tenía tierras. ‘Pagame con animales’, reclamó el empleado. ‘Tampoco tengo animales’, respondió el empleador. ‘Dame entonces almohadas y sábanas’, exigió el hombre. La respuesta fue la misma, ‘tampoco tengo sábanas ni almohadas’.
El empleado cargó sus herramientas sobre sus espaldas y regresó a su hogar apesadumbrado.
Luego de la festividad de las cabañas, Sucot, se dirigió el amo a la casa de su empleado, llevando consigo el salario correspondiente a todo el período trabajado y tres burros cargados con distintos tipos de alimentos y bebidas .
Luego de haber comido y bebido, le abonó el salario a su empleado preguntándole: ‘En el momento en el que me pediste que abonara tu salario y te respondí que no tenía dinero, ¿que sospechaste?’
El hombre le respondió: ‘pensé que quizá encontraste mercancías baratas y utilizaste el dinero para comprarlas’ .
El amo volvió a preguntar: ‘cuando me pediste que te abonara con un animal y respondí que no poseía ninguno, ¿qué sospechaste?’.
‘Quizá lo había usted alquilado a otra persona’, respondió el hombre. ‘Y cuando me pediste que te pagase con tierras y me negué, ¿qué pensaste?’ .
‘Quizá las había usted arrendado a otro hombre’, contestó el empleado.
‘Y cuando te dije que no tenía frutas, ¿qué sospechaste?’ , ‘quizá aún no había separado el diezmo de las frutas’ ,con lo cuál estaría prohibida su ingesta.
‘Y cuando te dije que no tenía almohadas y sábanas, ¿qué pensaste?’. El hombre respondió: ‘tal vez usted había ofrendado todas sus posesiones al cielo’.
‘Juro por el servicio del Templo que así ha sido. He prometido ofrendar todas mis posesiones a causa de mi hijo Hircanos, que no sigue las tradiciones y leyes que nos transmite la Torá, para desheredarlo. Pero cuando visité a mis maestros en el sur, ellos me liberaron de la promesa, y puesto que tu me has juzgado generosamente, el Santo Bendito Sea te juzgará a ti generosamente’
En éstos días en que la Humanidad toda es juzgada por el Creador, reflexionemos en nuestros actos, reforzando los positivos y cambiando aquellos que merecen ser cambiados.
Shana Tova, un buen año para todos!!!

Acerca de Rabino Aaron Ribco

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