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Mi casa será casa de oración para todas las naciones
Vision de Ezequiel - Fuente wikicommons

Mi casa será casa de oración para todas las naciones

 

Este trabajo conjunto de los hijos de Noé con el pueblo de Israel, en el lugar más sagrado del mundo, nos da una energía especial…

En el Monte del Templo en Jerusalén, hace más de dos mil años atrás, estaba el Templo Sagrado, lugar en el que se oraba y se ofrecían los sacrificios. En el Templo se ubicaba el Santo Santuario, el lugar de mayor Divinidad, ahí, la cercanía entre el Creador y pueblo de Israel era grande.

En aquel entonces, el comportamiento del mundo, de las personas,  era muy  diferente a la actual.

Hace  casi dos mil años, en el día de Tishá Be Av,  el Templo fue destruido por Tito el malvado y sus soldados, quienes quemaron el Templo y robaron gran parte de sus tesoros. Tito construyó el Arco del triunfo, el que existe hasta el día de hoy, para glorificar su gran victoria sobre Judíos y el judaísmo. Él no entendió que gran parte del daño producido no fue sólo contra Israel, el daño fue contra todas las naciones del mundo.

Esta afirmación requiere una explicación, ¿por qué todo el mundo se vio  perjudicado y  no sólo el Pueblo de Israel?  Debemos explicar la asociación de todos los pueblos del mundo, de servir a Dios en el Monte del Templo, bajo la tutela y guía del pueblo de Israel.

Israel es, según la enseñanza bíblica,  un reino de sacerdotes y una nación santa, su responsabilidad es influir en el mundo todo. De hecho, mientras que Israel está en su tierra y tiene la libertad de vivir y expresarse libremente, mientras el Templo existe y funciona y el trabajo en el mismo  se lleva a cabo en forma normal, el mundo todo, podía disfrutar de ello. Todas las naciones del mundo se beneficiaban  de la influencia espiritual de Israel, en un elevación constante.

Los Sabios enseñan que más de lo que se beneficiaba Israel del Templo, lo hacían las demás naciones.  “Estas naciones sabían lo hermoso y agradable que era el Templo, mas para ellos que para  el propio Israel”.

El  Templo no es sólo una “casa” para el pueblo de Israel, es un punto central para toda la humanidad.

Toda persona de entre los justos de las naciones y de los noájidas podían ascender al Templo y acceder a casi todos los lugares del mismo, excepto a los lugares limitados para los miembros del pueblo de Israel

Cada noájida puede traer su ofrenda, la que será ofrecida  por los sacerdotes, puede también  llegar al Templo y orar. Dios dice que “Mi casa, es casa de oración para todas las naciones” Es el servicio a Dios, por parte de la humanidad toda.

Las palabras del profeta Isaías 56. 6-8 acerca de aquellos que vienen a adorar al Señor  expresan lo siguiente:

“También los extranjeros que se adhieren al Eterno para adorarle y amar el Nombre del Eterno para ser Sus Siervos. Cada uno que se guarde de profanar el sábado y sea fiel a Mi pacto. También a ellos, los traeré a Mi montaña sagrada y los haré gozosos en Mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre Mi altar porque Mi casa será llamada Casa de Oraciones para todos los pueblos”

Hay un momento especial donde la gente de todos los pueblos puede venir y ser vista  en el Monte de Dios, el Monte del Templo, este momento es principalmente en la festividad de Sucot, la que marca la conexión con el mundo natural, donde todas las setenta naciones del mundo pueden venir a servir al Eterno.

Así lo dice el profeta Zacarías 14. 16:

“Y acontecerá que cada nación que quede de todas las que vinieron contra Jerusalem subirá cada año a adorar al Rey, el Eterno de los ejércitos y a guardar la fiesta de las cabañas-sucot”

Este trabajo conjunto de los hijos de Noé con el pueblo de Israel, en el lugar más sagrado del mundo, nos da una energía especial, grande y profunda, tanto en la cantidad como en la calidad del servicio a Dios. La cooperación entre Israel y las naciones, en un ambiente de separación espiritual, y con una gran conexión de las funciones, deja al descubierto la tan especial luz de la divinidad.

Por lo tanto, en estos días en que recordamos la destrucción del Templo Sagrado,  tenemos que reforzar la voluntad de reconstruirlo, no sólo la voluntad del pueblo de Israel sino de toda la humanidad, entonces la luz y la bondad volverán a residir en todos los habitantes del mundo. El retorno de Israel a su tierra, la reconstrucción del país y, especialmente, del Templo Sagrado en Jerusalém, traerá  la luz de la redención al mundo.

Sea Su voluntad, que ya éste año nos consolemos en la construcción del Templo Sagrado.

Acerca de Centro Mundial Noájida

Centro Mundial Noájida
Nuestros objetivos: Difundir el mensaje de la Torá al mundo no judío. Actuar centralizando toda la actividad en nuestra sede en Jerusalén, en relación con los noájidas en todo el mundo. Servir como un centro de recursos de información y asesoramiento acerca de los principios y prácticas religiosas. Ayudar a establecer comunidades de noájidas en todo el mundo y brindarles apoyo. Establecer un vínculo entre el mundo no-judío y la tradición judía y los rabinos, incluyendo el reconocimiento formal de los Noájidas por las instituciones religiosas y nacionales del pueblo judío.

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