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¿Encontraste o Encuentras?

El matrimonio es el compromiso ultimativo, dos personas que realmente notienen nada que ver una con la otra se unen para formar una familia adquiriendoasí el compromiso de ver el uno por el otro y procrear…

Yo tengo un amigo llamado Yossi. Yossi, desde hace mucho tiempo vive en Tel Aviv con su novia Sharon en un departamento en el centro y me presume de lo linda que es su vida como abogado exitoso y como persona “libre”.

“Daniel, no entiendo” me dice, “ustedes los religiosos siempre nos están presionando, mi vida está bien así, no entiendo por que debo de casarme con Sharon, a fin de cuentas podemos tener hijos, obtener beneficios del seguro social, obtener beneficios mayores en el banco y mejores precios en las escuelas si no nos casamos, además en cualquier momento en que ya no me sienta a gusto simplemente me voy de la casa y encuentro otra pareja, creo que los que no son inteligentes son ustedes”. Traté de explicarle sobre el amor, sobre la santidad y sobre la importancia de la casa judía, sin embargo, Yossi, que como pueden entender no es religioso desestimó todos mis argumentos: “eso es cosa de otros tiempos, que anticuado, si puedes darme una razón lógica, no religiosa sobre porque debo de casarme, mañana mismo vamos al rabinato y concertamos una fecha para la boda…” He de decir que al principio me pareció una tarea difícil pues no se me ocurrió nada, pero yo estimo mucho a mi amigo Yossi, durante 2 años servimos juntos en el ejército hasta que nuestros caminos se separaron cuando yo entré a la escuela de oficiales y el se liberó, pero como dice el dicho una vez Golani, siempre Golani y a mi me interesaba que el tenga una vida plena y feliz, así que decidí tomar el reto.

Las enseñanzas las tomé de uno de los más grandes maestros sobre armonía familiar, el Rab Avner Kavas que con mucha dedicación me explicó y me re explico las razones por las cuales una persona debe de casarse sin importar si es religioso, judío, gentil o lo que sea. Una enseñanza universal que no tiene pierde y de la cual todos se pueden beneficiar. Veamos:

En las épocas del talmud se acostumbraba a preguntar a los solteros “¿encontraste o encuentras?” refiriéndose así a dos citas bíblicas enunciadas por el más sabio de los hombres, el Rey Salomón, donde describe a una mujer, la primera la encontramos en Proverbios (Mishle) 18:22:

“Quien ha encontrado una mujer ha encontrado el bien”

La segunda la encontramos en el libro de Eclesiastes (Kohelet) 7:26:

“Encuentro yo a la mujer más amarga que la muerte”

Aparentemente entre éstas dos citas existe una contradicción, por un lado, el que encuentra mujer encuentra el bien y por otro encuentra a la mujer más amarga que la muerte, ¿Cómo es posible que el hombre más sabio que ha existido no sea congruente en lo que dice?

La respuesta se encuentra en verbo “encontrar” que en la primera cita aparece en pasado y en la segunda aparece en tiempo presente.

“¿Qué es eso Daniel?” me dice Yossi enojado, “quedamos que nada religioso, solamente cosas lógicas, no está bien que no cumplas tu palabra” le pedí a Yossi que sea paciente pues no había terminado y que al final vería como todo el rompecabezas se acomodaba. Un poco a la fuerza me siguió escuchando.

Supongamos que yo tengo una galería de arte donde se exhiben las pinturas de la última colección de un artista famoso. A esa galería yo llevo a un grupo de gente y les pido que escojan un cuadro y lo recibirán de regalo, sin embargo deben de ser muy cuidadosos porque la pintura que elijan no podrán cambiarla por otra en el futuro. Por otro lado llevo otro grupo de gente y les pido que elijan una pintura pero también les digo que podrán cambiarla por otra si no les gusta lo que eligieron. A final de cuentas ¿Quién será más cuidadoso en su elección? ¿Quién estará más satisfecho con su pintura? Veamos:

Aparentemente el segundo grupo tiene una decisión más fácil, ya que la elección que hagan no representa ningún compromiso, el primer grupo debe romperse la cabeza pensando en como se verá su casa, en como combinará el cuadro con la sala y el lugar donde deben ponerlo para que los niños no lo rayen. Sin embargo, después de tomada la decisión el primer grupo estará contento pues eligieron con sabiduría mientras que el segundo siempre estará pensando “¿Qué hubiera pasado si hubiera elegido otro?, ¿acaso no está más bonito el cuadro del vecino?” el segundo grupo siempre mirará a su alrededor y nunca estará conforme.

A eso se refiere el Rey Salomón en la aparente contradicción, la falta de compromiso en la vida es la que es más amarga que la muerte, si yo no lo tengo siempre estaré comparando mi vida con la del vecino, siempre pendiente de cambiar y no ocupándome de las cosas importantes de la vida.

El matrimonio es el compromiso ultimativo, dos personas que realmente no tienen nada que ver una con la otra se unen para formar una familia adquiriendo así el compromiso de ver el uno por el otro y procrear. Es la expresión más clara de lo que es el mandamiento de “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

La vida no se trata de quedarse estancado en el mismo lugar todo el tiempo, por supuesto que no, se trata de avanzar, ser mejores personas a cada instante y cada vez superar las pruebas que Hashem (o la vida para Yossi) nos pone. La vida se trata de comprometerte, levantarte de tus caídas y hacer el bien a ti mismo y a tu prójimo.

Yossi Terminó de escucharme, se quedó pensativo y dijo que no lo había convencido pero unas horas después le pidió matrimonio a Sharon que muy felizmente aceptó. Ayer fue la boda, yo la oficié. Ahora están en camino a formar un hogar como se debe teniendo en cuenta el compromiso que tiene uno con el otro y sabiendo que todos los caminos de Hashem son correctos aunque el mundo nos diga lo contrario.

Acerca de Rab Daniel Askenazi

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