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La Responsabilidad del Comandante

Durante toda nuestra vida nosotros estamos constantemente construyendo “arcas” como la de Noé, tanto en nuestra vida personal como en comunidad…

Recuerdo como si fuera ayer el día en el que hace 8 años me gradué con éxito de la Escuela de Oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel. La ceremonia realizada el día después de RoshJodeshKislev fue para mí no solo la culminación de un proyecto en el cual se invirtieron muchísimos esfuerzos, no solo míos sino de todos mis compañeros de equipo sino también una gran oportunidad de aprender algo sobre mí mismo, sobre mi prójimo pero más que nada sobre los principios de la fe en el Creador y lo que Él espera de nosotros.

Para ubicarlos un poco, les comento quela escuela de Oficiales se encuentra en medio de la nada. Alrededor de la escuela existe un campo de entrenamiento inmenso que es utilizado entre otras cosas para los ejercicios de navegación obligatorios para todo cadete que aspira a ser oficial del Ejercito de Israel. Éstos ejercicios en los que los instructores nos enseñaban un mapa por unos segundos y nos liberaban en medio de la nada esperando que llegáramos al punto convenido en el tiempo estipulado eran una gran oportunidad para meditar sobre la responsabilidad que unos meses después tendríamos como oficiales comandantes. Y así, sólo, parado en medio de la nada,  con únicamente 2 cantimploras de agua, 2 manzanas y un radio de comunicación, realmente sentías que era lo que decían tus comandantes durante todo éste tiempo: La responsabilidad del comandante es regresar a todos sus soldados sanos y salvos a casa, en tus manos está la vida de aquellos que confían en ti y tu misión es realizar lo requerido. El comandante es el que conoce el camino a un puerto seguro, es el que sabe orientarse y camina con seguridad. La responsabilidad del comandante es con la vida de los demás y para tales efectos se encuentra solo.

Meditando en eso me fue imposible no pensar en Noaj (Noé), aquel que durante 120 años construyó un Arca para empezar un mundo nuevo y que tenía sobre sus hombros el futuro de la vida en la tierra, Noaj, que durante todo ese tiempo intentó advertir a todo aquel que preguntaba del peligro en el que se encontraban sin decepcionarse ni rendirse aún cuando el mundo estaba en contra de él. A fin de cuentas Noaj sabía la responsabilidad que tenía y aunque tuvo malos ratos, decidió no dejar la misión que se le había encomendado.

Durante toda nuestra vida nosotros estamos constantemente construyendo “arcas” como la de Noé, tanto en nuestra vida personal como en comunidad, tenemos la responsabilidad de crear un mundo nuevo a cada instante haciéndolo mejor cada vez. Para tal efecto somos comandantes de nuestra propia vida y como buenos soldados debemos llevarla a por un buen camino sin desesperarnos ni rendirnos. Construimos arcas pues como Noaj tomamos la responsabilidad por el mundo. La tarea no es fácil y  solamente teniendo la voluntad y obedeciendo los mandamientos de Hashem podremos hacer lo que se espera de nosotros.

El escribir y leer todas estas cosas me compromete a mi y a ustedes a lo cambiar las cosas en nuestro planeta pues no hay nadie que tome responsabilidad por las cosas que nosotros tenemos que cumplir. Algo que a la vez es atemorizante y emocionante, pero como ya dijimos siempre hay que recordar que no estamos solos.

Así como el comandante asume la responsabilidad por su propia vida y por la vida de los demás, asumamos nosotros la responsabilidad de construir un mundo cada vez mejor, tomemos nuestras herramientas y no dejemos nunca de construir arcas.

Acerca de Rab Daniel Askenazi

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