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Yom Kippur – Yamim Noraim (Los Días Temibles)

Yom Kippur – Yamim Noraim (Los Días Temibles)

Los Diez Días de Teshuva

-Por el Rav Uri Sherki (Traducido del Hebreo)

 El tiempo desde Rosh Hashaná (Año Nuevo Judío) hasta Yom Kippur (Día del Perdón) se llama” Yamim Noraim” (Los Días Temibles) o también los diez días de Teshuva. Este es un tiempo para el arrepentimiento. Este tiempo permite que la persona recapacite y pueda renovar sus acciones. Por supuesto cada renovación requiere a la persona a hacer un esfuerzo, y siempre está el temor de que la persona no vaya a tener éxito en la tarea. Sin embargo, el judaísmo tiene una perspectiva muy optimista, la cual sostiene que todo hombre es capaz de renovarse. Y este es, de hecho, el principal mensaje de este periodo.

¿Cuál es entonces el plan estratégico qué la Torá nos da con el fin de lograr una renovación?

La respuesta es que los 10 días de teshuva comienzan con posobilitar la capacidad de “escuchar”, esto ocurre en el primer día, en Rosh Hashana, cuando escuchamos el sonido del shofar (cuerno de carnero) abriendo nuestros oídos, y terminan cuando enmendamos nuestros corazones, que es el resultado de nuestro arrepentimiento completo en Yom Kipur. Que también finaliza con el sonido del Shofar.

¿Que es tan significativo en el  “escuchar”?

En general, tenemos que admitir que apreciamos más la visión que el escuchar. La vision nos da una gran cantidad de información, mientras que la audición se considera que es mucho más restringida. Pero sabemos bien que en el judaísmo no decimos: “Mira oh Israel…”, sino que cerramos los ojos y recitamos el “Shema”:

Escucha, Oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor es Uno”.

Nos acostumbramos a abrir nuestros oídos a los contenidos, en silencio, cerrando los ojos y permitiendo así el acceso a lo que está más allá del rango normal del conocimiento humano. El periodo de “Yamim Noraim” nos capacita para usar esta habilidad, empezando en el día de Rosh Hashaná, cuando abrimos nuestros oídos para escuchar el sonido del shofar – que nos recuerda el shofar de la creación, el shofar de la reunión de los exiliados, el shofar del fin de los tiempos. Y como resultado, desarrollamos nuestra capacidad humana para escuchar. Esta capacidad de escuchar es justamente lo que nos da la capacidad de la “renovación”.

Y cuando llega el fin de Yom Kipur, estamos de hecho renovados.

¿Cómo es que los rituales de Yom Kipur conducen a la renovación? La fuente de los rituales de este sagrado Dia,  es el santo servicio que se realizaba en el Sagrado Templo de Jerusalén. Dos cabras eran llevadas a comparecer ante el Sumo Sacerdote. La cabra es conocida como un “Sa’ir”. Esta palabra hebrea es un indicio de una palabra similar, “Se’ara”, que significa, tormentoso y agitado. Esto simboliza las fuerzas en puja en el trabajo interno en nuestras almas.

Una parte de las tormentosas fuerzas en puja en nuestras almas debe ser preservada, con el fin de desempeñar un papel en nuestro servicio a Di-s. Una de las dos cabras era sacrificada en el altar, y su sangre ofrecida en la sección más interior del Templo. Debemos ofrecer y elevar las fuerzas positivas de nuestras almas – las fuerzas de la juventud, las fuerzas de la vida – otorgándoles un estado de santidad. Sin embargo, la segunda cabra es enviada al desierto, muy lejos, a un lugar llamado Azazel. Y allí se la suelta desde un acantilado y desaparece de nuestra vista. Es decir, hay fuerzas tormentosas y agitadas dentro de nosotros, que están tratando de tomar el control sobre nuestro ser, y estas deben ser dominadas y separadas.

Tenemos que aprender a diferenciar entre las dos cabras. Cuando una persona sabe cómo percibir anticipadamente cuando aparecen las fuerzas tormentosas dentro de uno,  las cuales lo podrían llevar a una caída, hacia el mal, y las malas inclinaciones, entonces puede canalizar esas mismas fuerzas a un nivel positivo y de santidad , utilizándolas para el servicio de Di-s, del Bien. En el pasado, esto se lograba a través de los rituales en el Sagrado Templo.

Hoy, por desgracia, ya no tenemos un sumo sacerdote o los rituales de Yom Kipur en el Sagrado Templo de Jerusalén, pero tenemos un trabajo similar que podemos intentar hacer internamente, en nuestra propia alma. Una persona puede hacer un auto-análisis. Puede evaluar y determinar sus buenos y malos rasgos, no para sentirse deprimido, sino con el fin de hacer un diagnóstico. En primer lugar, tiene que descubrir qué rasgos de su persona son buenos y positivos. Esto puede ayudarle luego a deshacerse de los aspectos negativos de su carácter y no incorporarlos en su personalidad.

Es muy importante para una persona poder tener frente a él, un ejemplo, una alternativa espiritual y moral con la que se pueda identificar, con el fin de elevarse a sí mismo. Cuando una persona genera una visión más elevada y ejemplar, esto de por si crea una opinión positiva de sí mismo. Entonces luego, sin miedo, que puede dedicar a observarse, limpiar y quitar los elementos que deben ser descartados, enviándolos al desierto, a tierra despoblada.

Esto lo puede llevar a la gran alegría de los días de Sucot, que se acercan, durante los cuales una persona puede finalmente celebrar con verdadera alegría en el mundo del Santo, Bendito Sea, sin ningún tipo de malos sentimientos, sin ningún sentido de la falta en su vida. Él puede celebrar durante ocho días completos, como alguien que ha expiado todos sus pecados.

Acerca de Rav Uri Cherki

Rav Uri Cherki
El Rabino Uri Cherki nació en Argelia en 1959, se trasladó con su familia a Francia, en donde vivió algunos años, y concretó su aliá a Israel en 1972. Ha sido discípulo del Rabino Zvi Yehuda Hacohen Kook en Merkaz Harav, y del Rabino Yehuda León Ashkenazi. Se ha graduado de rabino y ejerce como rabino de la congregación Bet Yehuda en el barrio Kiriat Moshe de Jerusalém. Asimismo, dirige el Departamento Israelí del Instituto Meir, el centro de Meir de estudios judíos en francés [CMEJ] y el centro mundial de Noájidas e imparte clases de judaísmo en Roch Yehudi.

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