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Libre albedrio -Parashat Nitzavim

Libre albedrio -Parashat Nitzavim

-por el Rav Uri Sherki (Traducido del Hebreo)

Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal” (Devarim – Deuteronomio 30: 15)

¿Cómo se puede decir que uno tiene libre elección cuando la Torá le dice explícitamente que elegir el mal es como elegir la muerte?

Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia, amando al SEÑOR tu Dios, escuchando su voz y allegándote a Él; porque eso es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que el SEÑOR juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.” (Devarim – Deuteronomio 30: 19-20)

Primero, diremos que cuando la Torá dice que uno debe elegir entre la vida y la muerte, ella nos dice que la transgresión es muerte y que la Mitzva es vida. Por supuesto, que no se trata de la muerte en el sentido físico: que el que cumpla los mandamientos vivirá y los que no los cumplan morirán, por la simple razón de que en la práctica no es así (Ya que en este mundo hay justos que sufren y hay malvados a quienes le va bien). Además, la muerte natural (del cuerpo) no es algo excepcional, ya que todo lo material tiene fin, por lo que la muerte física no debe ser un factor aterrador. Sino que, por supuesto, la Torá nos habla en el sentido espiritual, esta muerte es mucho más significativa que la física. Una persona que cometa una transgresión, si bien desde el punto de vista físico es posible que siga viviendo, pero su vida no es realmente una vida, hasta que retorne al Señor, haciendo Teshuva.

Segundo, cuando la Torá le revela al hombre los resultados de su libre elección, no es que le está inhabilitando su libre albedrio, sino al contrario, dado que el punto de partida es que el hombre puede elegir libremente entre el bien y el mal, la Torá le dice que puede elegir el mal y asumir la responsabilidad por sus acciones. Es decir, la idea detrás de revelar los resultados de la elección es transferir toda la responsabilidad al hombre y, por lo tanto, la Torá solo fortalece el valor y la grandeza de la elección del hombre.

Esto nos recuerda a los amigos de Job. El hombre Job quedó atrapado en una horrible secuencia de tormento y desgracias y tres amigos vinieron a consolarlo.

Se trata de: Elifaz el yemeníta,  Bildad el suhita y Tzofar el naamatita. Cada uno llegó a Job con una teoría propia, pero al final, los intentos de explicación de los tres fueron rechazados.

Se levantó Elifaz y le dijo a Job: Debes haber pecado y no te has dado cuenta.

Bildad dijo: Todos los problemas y desgracias que te han acontecido vinieron para que recibas una mejor recompensa en el Mundo por venir.

Y Tzofar dijo: Estas son cosas inexplicables y sublimes desde nuestro punto de vista, y no debes investigarlas.

Todas estas explicaciones fueron dichas en lenguaje elevado y puro, pero Job se nego sistemáticamente a aceptar cualquier explicación, basándose en un argumento de su propia experiencia, que es: Yo sufro, y hasta tanto ustedes no sufran como yo estoy sufriendo, no podrán explicar, ni comprender mi sufrimiento.

Al final de la historia, Dios se le revela a Job, y la revelación en sí misma, le  da a Job la respuesta a su pregunta. ¿Como es esto exactamente? Realmente no está muy claro, pero Job le dice a Dios de manera que no puede ser interpretado de otra forma que ha sido consolado:

” He sabido de ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos te ven. Por eso me retracto, y me consuelo sobre polvo y ceniza. ” (Job 42:5-6).

Pensemos: ¿qué le habría pasado a Job si hubiera recibido alguna de las explicaciones de sus amigos? Si esto hubiera ocurrido, probablemente Job se hubiese convertido en un “religioso” ejemplar, pero habría perdido la posibilidad de la revelación directa de Dios. La conclusión es que tomamos en serio el problema del sufrimiento, también debemos dejar espacio para el silencio. El filósofo Wittgenstein dijo: “Cosas de las que no puedes hablar sobre ellas, entonces no hables de ellas “, mientras que el Rav Najman de Breslev corregiría esta oración por algo parecido a esto:” Cosas de las que no puedes hablar sobre ellas, silénciate, para que puedas hablar sobre ellas”.

Hacer lugar para el silencio puede conducir a la revelación.

 

Acerca de Rav Uri Cherki

Rav Uri Cherki
El Rabino Uri Cherki nació en Argelia en 1959, se trasladó con su familia a Francia, en donde vivió algunos años, y concretó su aliá a Israel en 1972. Ha sido discípulo del Rabino Zvi Yehuda Hacohen Kook en Merkaz Harav, y del Rabino Yehuda León Ashkenazi. Se ha graduado de rabino y ejerce como rabino de la congregación Bet Yehuda en el barrio Kiriat Moshe de Jerusalém. Asimismo, dirige el Departamento Israelí del Instituto Meir, el centro de Meir de estudios judíos en francés [CMEJ] y el centro mundial de Noájidas e imparte clases de judaísmo en Roch Yehudi.

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