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Nuestra Generacion – Parte II : Los dos pecados

Los dos pecados

Dos pecados marcan a la humanidad entera. El primero cometido por el primer Hombre, Adán, en el jardín de Edén, al comer del fruto del árbol del Bien y del Mal. El segundo cometido por su hijo primogénito, Caín, quien mató a su hermano menor Abel.

Cuál es el significado de estos dos pecados?

Primero, para poder abordar estos temas es necesario entender algo básico sobre la naturaleza del pecado.

El judaísmo explica que el pecado no es intrínseco al Hombre, no es sustancial, no es innato. Sino que el pecado es ocasional, es contingente, es un acaecimiento debido a la conducta del hombre, y por lo tanto puede ser corregido y también expiado.

Otra  observación importante para entender el tema al cual nos referimos es que podemos ver  en la tradición judía dos planos básicos, a los cuales se refieren los preceptos que rigen la conducta del hombre,  esto son:

1) Entre el Hombre y el Creador*

2) Entre el hombre y el prójimo.

*Nota: es propio aclara aquí, que algunos sabios, como por ejemplo Maimonides  (El Rambam), clasifican también a los preceptos que se refieren a la relación entre el hombre y El Creador, como referidos también a entre el hombre y sí mismo.

Estos dos tipos de relaciones existenciales, marcan la forma de conducta del hombre en su vida, como parte de la creación, tanto en la forma de actuar como  así también en la forma de pensar.

Volviendo ahora si al significado de estos pecados, podemos ver claramente que el pecado de Adán, el cual desobedeció la orden de Di-s Y ordenó el SEÑOR Di-s al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”, trata de una trasgresión en el plano que se refiere a la relación entre el hombre y el Creador.

A modo de establecerse correctamente en el jardín del Eden, cierta conducta fue requerida por Di-s, y Adán, el primer hombre, falló en esta misión, lo cual afecto a su relación con el mundo y con el Creador.

Podemos agregar aquí, que los dos tipos de relaciones mencionados, entre el hombre y el creador y entre el hombre y el prójimo, pueden verse también de otra perspectiva, como dos tipos de órdenes a través de los cuales el hombre se sitúa en el mundo e interacciona con él. El primero lo podemos denominar el orden metafísico (el cual se relaciona con el primer plano mencionado) y el segundo el orden Moral (relacionado con el segundo plano).

De esta manera entendemos que el primer pecado cometido por el hombre, y que marca a la humanidad entera**, se sitúa en el orden metafísico y de esta manera, al pecar Adán, esto ocasionó una caída y por ende una falta en este orden y en la relación entre el hombre y el Creador.

**NOTA: (El pecado de Adán) – de ninguna manera es tomado por la tradición judía como “pecado original” , el cual mancha y determina  una “naturaleza pecadora” en el hombre de la cual no puede liberarse, sino que este fue el error del primer hombre, y esto encauso a la humanidad por un determinado camino.

Los sabios de la tradición judía explican que este pecado fue corregido por el Rey David (desde el punto de vista del género humano en general, en cuanto a la humanidad como conjunto, lo que no implica que no deba ser corregido por cada particular también). Cuenta el midrash que Adán, quien debía haber vivido 1000 años,  cuando vio a través de la profecía que el rey David viviría solo 3 horas, le regaló 70 años de su vida y es por esto que vivió solo 930 años en lugar de los que le correspondía. (Según la tradición el rey David es complemento del primer hombre, cuyo nombre en hebreo ADaM incluye a Adan, David y Mesias).

Partiendo de esto vayamos ahora a entender el otro pecado que marca a la humanidad, el pecado del hijo primogénito de Adán, el pecado de Caín.

El relato bíblico, no da nota de orden, ni de comunicación alguna entre Di-s y Caín antes de elevar su ofrenda. Según algunas interpretaciones, se podría conjeturar incluso que Caín no sabía que significaba matar o quitar la vida, de hecho nadie había muerto todavía, pero la Torá nos narra que luego de que la ofrenda de Abel fuera recibida con agrado y la de Caín no, le dijo Di-s a Caín:”¿Por qué estás enojado, y por qué se ha demudado tu semblante?  Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo.” Lo cual muestra claramente que ahora sí, Caín tiene una misión, dominar sus impulsos indeseados y tratar de mejorarse y buscar hacer el bien.

Pero Caín, falló,  y en lugar de aceptar su rol de ser el mayor,  y de cuidar de su hermano menor, entendiendo que Abel pueda tener una misión distinta, relacionada con el culto y el mantenimiento del orden entre la relación del hombre con el Creador, no pudo contener su enojo, y a pesar de la advertencia de Di-s, en lugar de dominarse, se levantó contra su hermano Abel y lo mató:

“Entonces el SEÑOR dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano? Y Él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora pues, maldito eres de la tierra, que ha abierto su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando cultives el suelo, no te dará más su vigor; vagabundo y errante serás en la tierra. “

¿Cuál es la esencia del pecado de Caín de acuerdo con el relato?

Refiriéndonos a la observación que hicimos al principio, entre los dos planos básicos, los dos tipos de relación existencial,  podemos ver que Caín  erró en la adecuada relación “Entre el hombre y el prójimo”, en como relacionarse con su hermano, con  su semejante, y como entendimos  respecto a la posición del hombre y como se sitúa en el mundo e interacciona con él,  el pecado de Caín fue en el orden Moral.

Para poder entender más a fondo la esencia de este pecado y que es lo que el enfrentamiento  entre Caín y Abel nos viene a enseñar, veamos cual es el núcleo de la cuestión:

La  historia bíblica nos muestra a dos hermanos los cuales son requeridos a resolver la ecuación de la hermandad, como convivir juntos. Pero en la práctica, uno se convierte en el Amo-asesino y el otro en el Vasallo-victima. Uno se ve a sí mismo como “Sujeto” dueño de sí mismo y de sus decisiones, el otro el visto como un “Objeto” el cual no es tenido en cuenta. Ambos fracasan en su misión.

En la historia humana se han dado cuatro respuestas al problema del Dominador- Dominado (Amo-vasallo), Asesino-Víctima:

[A] Sociedad totalitaria: la cual sostiene que si la estructura social requiere de dominadores y dominados, prefiero ser “Dominador”. La ecuación para este caso es:

– Yo soy el Amo (Dominador), Yo soy el “Sujeto – señor”.

– Él es el esclavo (Dominado). Él es un “Objeto – victima”.

Como ejemplo de esta relación podemos ver históricamente en el antiguo Egipto (que era una gran casa de esclavos), Atenas  y su relación con los servidores, los regímenes totalitarios del siglo pasado, el Soviético de Stalin o el Nazismo fascista.

(Interesante es ver en relación con este tipo de solución, la posición de Hegel sobre la relación Amo- esclavo como característica del proceso histórico. Ver la alegoría ” El señor y el siervo, o el trabajo y el goce” en su libro Fenomenología del espíritu)

[B] Sociedad victimaria: la cual sostiene que si la estructura social requiere de dominadores y dominados, prefiero moralmente ser “dominado”. Ahora como sujeto-víctima, la ecuación para este caso es:

– Yo soy el esclavo (Dominado), Yo soy el “Sujeto – victima”.

– Él es el Amo (Dominador). Él es un “Objeto -señor”.

Esto se puede ver en ideologías “pacifistas” o en el ideal de “dar la otra mejilla” (el cual en la práctica solo se observó en monasterios cerrados, pero nunca a nivel de una sociedad entera) .

[C] Sociedad mística: según la cual si la historia requiere de dominadores y dominados, prefiero dejar de la historia de lado, detener el tiempo y las emociones,  de esta forma también el Mal cesara. Su ecuación es:

– Yo soy el esclavo (Dominado), Yo soy un “Objeto – victima”.

– Él es el esclavo (Dominador). Él es un “Objeto -victima”.

Hay que detener la dinámica de la vida la cual indefectiblemente acarreara el asesinato del otro, solo deteniendo este flujo se salvara la dignidad y la moral. (Muchas corrientes de la mística del lejano oriente en la mayoría de sus aspectos se basa en esta concepción.)

[D] Sociedad Moral, según La Torá: si la estructura social requiere de interacciones jerárquicas entre los hombres, es necesario llegar a un acuerdo en el cual todos reconocerán que tanto “uno” como el “otro” fueron creados por el mismo Creador, y por lo tanto respetados. De esta manera se reconoce la dignidad humana del otro, como valor supremo, y así, aunque existan diferentes funciones o roles (los cuales acarrean diferentes deberes)  no hay dominador, ni dominados y en este caso la ecuación sería:

– Yo soy el Amo , Yo soy un “Sujeto -señor “.

– Él es el Amo . Él es un “Sujeto – señor”.

Desde esta relación recíproca, de respeto mutuo, todo encuentro es un dialogo entre Sujetos, y el hecho de que uno le diga al otro: “señor”, no debe acarrear al falso entendimiento que uno es sometido a la dominación del otro,  sino como una referencia al mutuo reconocimiento de que ambos fueron creados a imagen y semejanza de Di-s.

Cada uno ve el otro como “señor”. La Torá es esencialmente un intento de encontrar una solución viable al problema de los dos hermanos a los cuales se les encomendó vivir juntos. Caín y Abel, representan dos identidades: la identidad del hijo primogénito y la identidad del hermano. Estos son dos identidades en competencia, y deben aprender a vivir juntos, en hermandad.

A diferencia del pecado de Adán, quien peco y causo una caída en el orden metafísico, Caín pecó y causo una falta, un deterioro en el orden Moral. Pero además hay otra crucial diferencia, el pecado de Caín no ha sido aún corregido, y desde entonces se ha vuelto un criterio esencial para el éxito de la historia humana.

Nuestra generación

Tocamos aquí un punto crítico, de vital importancia para entender el lugar y la misión de nuestra generación en la historia y en el orden de la creación. Después de las guerras mundiales del siglo pasado, después de ver como el Mal se apodera del ser humano a causa de sus malas elecciones y caminos errados, y de ver como fracasaron muchas ideologías, las cuales muchas veces muestran una búsqueda del ser humano que falla justamente por intentar  traer una “ofrenda” que no ha sido requerida, ya sea en forma de ideología, de filosofía o de religiosidad y que en realidad esconde la evasión de tomar la responsabilidad moral,  la de ocuparse de los problemas del mundo, de dominar los impulsos indeseados y buscar hacer el bien. En lugar de esto nuestra generación vuelve a cometer el mismo pecado de Caín.

Muchos intentos del hombre de nuestra generación van dirigidos hacia una búsqueda metafísica,  parte de ellos en el plano intelectual, otros incluso con acciones o rituales que tienden a despertar la conexión entre el hombre y el Creador. Estos intentos en general conducen en nuestra época a una especie de idolatría moderna, a un individualismo extremo, conllevado de una creciente enajenación, consecuencia de esta conducta.

Debemos ciertamente  como individuos esforzarnos para mejorar la relación con el Creador y  enmendar  el pecado de Adán; Pero la misión esencial de nuestra generación es corregir el pecado de Caín, recuperar la hermandad entre los hombres y a través de nuestra relación con nuestros hermanos, con nuestro “otro”, revelar nuestra relación con El Creador.

Podemos referirnos a la realidad presentada aquí, como un triángulo, Di-s y debajo dos criaturas, la primera inclinación de estas es egoísta, cada una quiere todo para sí misma. Pero cada una debe recibir lo que le corresponde, partiendo del reconocimiento del “otro” como creado también por el mismo Creador, a imagen y semejanza. Teniendo ambos la misma fuente, el “otro ” pasa a ser el “prójimo” y la relación es de amor hacia él, expresando en esto el amor hacia El Creador. El  desafío del hombre se torna entonces, el lograr la apropiada relación entre dos “Sujetos” diferentes, y de esta forma cada encuentro con el “otro” se trata de una prueba moral, la cual se torna metafísica ya que nos estamos probando si somos merecedores de la cercanía de Di-s.

Una persona íntegra y recta, entendiendo esta situación, comprendiendo también el rol de Israel en la historia de la humanidad como mensajero de la palabra de Di-s,  puede tomar la responsabilidad  de corregir el pecado de Caín, de entender el verdadero rol de cada uno y así sumar su voluntad  hacia la corrección moral del mundo, dominando las malas inclinaciones y buscando hacer el bien, invirtiendo las energías requeridas en el reconocimiento del prójimo, del hermano. Puede enfrentarse al profundo problema del “Mal” (que resurge en nuestra generación, como en otras épocas de crisis donde se ve  un aumento de las injusticias y un incremento de la amoralidad) con dignidad y entereza, con responsabilidad, asumiendo la consciente decisión de tomar parte por el Bien, cada uno en su particular situación para así aportar al “Bien” general.

De modo de llevar a las familias de la tierra,  a toda la humanidad,  a elevarse a un estadio más alto, dar otro paso más  para cumplir la misión del hombre, para corregir nuestros errores, y avanzar así hacia la hermandad.

 

Uri Leiv

 

 

Acerca de Centro Mundial Noájida

Centro Mundial Noájida
Nuestros objetivos: Difundir el mensaje de la Torá al mundo no judío. Actuar centralizando toda la actividad en nuestra sede en Jerusalén, en relación con los noájidas en todo el mundo. Servir como un centro de recursos de información y asesoramiento acerca de los principios y prácticas religiosas. Ayudar a establecer comunidades de noájidas en todo el mundo y brindarles apoyo. Establecer un vínculo entre el mundo no-judío y la tradición judía y los rabinos, incluyendo el reconocimiento formal de los Noájidas por las instituciones religiosas y nacionales del pueblo judío.

3 Comentarios

  1. Esclarecedor artículo, gracias.

  2. ¿Por que en parte II los dos pecados, solo escriben Di-s y no como nosotros los cristianos evangelicos, que lo completamos? gracias. Paz.

    • Centro Noajida Mundial

      Cuando en los textos aparece escrito “Di-s” o a veces “El SEÑOR” es en referencia al nombre de Dios. Es decir al nombre de cuatro letras de Dios (el tetragrámaton) el cual no se puede escribir completo.
      Saludos.

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