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La Santidad de la alabanza -Parashat Kedoshim

La Santidad de la alabanza -Parashat  Kedoshim   

-Por el Rabino Uri Sherki (Traducido del hebreo)

Si bien es cierto que, en una lectura directa, el verso: ” Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales, tendréis por prohibido su fruto. Por tres años os será prohibido; no se comerá.  “Pero en el cuarto año todo su fruto os será santo, una ofrenda de alabanza al SEÑOR “[Levítico 19:23-24] es parte de la introducción al mandamiento de “Orlah” (prohibir el fruto de los primeros tres años del árbol), el Midrash también ve este versículo con un significado en sí mismo, explicándonos en base a:”En pos del SEÑOR vuestro Dios andaréis y a El temeréis; guardaréis sus mandamientos, escucharéis su voz, le serviréis y a Él os apegareis. …”[Deuteronomio 13: 5].Desde el principio de la creación del mundo, el Santo, Bendito sea Él, se ocupó en primer lugar de la siembra. Como está escrito, ‘Y Di-s plantó un jardín en Edén’ [Génesis 2: 8]. Así es que también ustedes, cuando entren en la tierra de Israel, ocúpense en primer lugar de plantar, como está escrito: “Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árboles frutales “[ver Midrash Vayikra Rabba 25: 3].

Estamos acostumbrados a entender el apego a Dios, a través de imitar sus rasgos, cualidades (ver Sifri Ekev 49) o a través de permanecer cerca de los eruditos de la Torá (Talmud Babel, Tratado de Ketuvot 111b), es decir, a través de la actividad espiritual. Pero aquí vemos un estilo de “apego” diferente, a través de un acto pastoral de la naturaleza, mediante la siembra. La existencia de un enlace a través de la naturaleza no es un elemento usual en la tradición de nuestra nación. Nuestro intento de mantener distancia con el mundo pagano, que deifica la naturaleza y que convierte al hombre en una criatura natural sin ninguna conexión con su conciencia moral, ha sido una faceta muy importante en la historia del pueblo de Israel y su tradición.

Por otro lado, una creencia pura en “La Unidad”,  nos obliga a reconocer la presencia de Dios en todo lo que nos rodea. Este es el fundamento de la Santidad de la naturaleza, la cual opera de un modo velado en el mundo.El Rav Abraham Isaac Kook explicó que la necesidad de que aparezca esta “Santidad en la naturaleza” es la causa del aumento de la secularidad durante el proceso de renovación nacional y el retorno a Tzion. Y a esto se opone un movimiento de oposición religiosa, el cual representa la “Santidad normal (Moral)”, que lucha contra la naturaleza. (Ver Orot Hakodesh volumen 2, La Santidad General, capítulo 23).

Sin embargo, dado que estos dos movimientos obtienen su sustento de las mismas raíces, la “Santidad Superior” ninguno puede vencer al otro. En cierto modo, esto es similar a la batalla entre el Leviatán y el Behemot (Toro Salvaje) al final de los días (Ver Talmud Babel, Tratado de Baba Batra 75a), cuando ambos caerán y serán servidos, y de ellos se hará el banquete para las almas justas, quienes al margen de este enfrentamiento, observan la unificación de estos dos niveles de santidad.

A nivel personal, en cada persona toma lugar este encuentro, con la Santidad de la naturaleza al recitar una bendición sobre la comida. El Rav Akiva nos explicó la obligación de recitar una bendición antes de comer, de la frase de la porción de la Torá de nuestra Parasha: “Pero en el cuarto año todo su fruto os será santo, una ofrenda de alabanza al SEÑOR “[Levítico 19:24], con referencia a “Neta Revi’i “- frutos del cuarto año (ver Talmud Babel, Tratado de Berajot 35a).

Los tres primeros años, durante los cuales una persona se abstiene del deseo de comer los frutos de manera natural, le otorgan al hombre un nivel de Santidad que lo eleva por encima de la naturaleza. Y a partir de aquí es que el hombre se presenta para recitar la bendición sobre los alimentos. Esta bendición no es una manera de hacer que la comida sea santa, como piensan otras naciones del mundo, por el contrario, es más bien una forma de remover su carácter sagrado. En el Midrash citado anteriormente, está escrito: “No lean la palabra como ‘hilulim’ ( alabanza) – sino como ‘jilulim’ ( secular). La bendición de los alimentos elimina la santidad natural de la comida, ya que sin esta bendición, la cual trae el alimento desde el ámbito Sagrado (velado en la naturaleza) hacia el secular para que se lo pueda comer, hubiera significado que cualquiera que ingiera ese alimento, cometería una “Mehila” (Malversacion o fraude)- transgresión de tomar algo sagrado y hacer uso de forma inadecuada.

Y es por eso que esta escrito alli: “Cualquiera que disfrute de los placeres de este mundo sin recitar una bendición, ha pecado al participar de algo Santo (Mehila – Fraude) “[Talmud Babel, Tratado de Berajot 35a]. De este modo, con la bendición, el alimento es retirado de la Santidad de la Naturaleza y pasa a ser “julin”- secular.

Y es cuando se come la comida propiamente, esta se eleva nuevamente y se santifica con la santidad del alma humana, de manera moral, como se describe en el verso: “… y comerás, serás saciado, y bendecirás a Di-s” [Deuteronomio 8:10], a través de la bendición después de la comida, Birkat Hamazon. Esto completa el ciclo que une la Santidad de la naturaleza, antes de la bendición previa a la comida, con la Santidad que está más allá de la naturaleza, después de comer cuando se ha recitado la bendición final.

Acerca de Rav Uri Cherki

Rav Uri Cherki
El Rabino Uri Cherki nació en Argelia en 1959, se trasladó con su familia a Francia, en donde vivió algunos años, y concretó su aliá a Israel en 1972. Ha sido discípulo del Rabino Zvi Yehuda Hacohen Kook en Merkaz Harav, y del Rabino Yehuda León Ashkenazi. Se ha graduado de rabino y ejerce como rabino de la congregación Bet Yehuda en el barrio Kiriat Moshe de Jerusalém. Asimismo, dirige el Departamento Israelí del Instituto Meir, el centro de Meir de estudios judíos en francés [CMEJ] y el centro mundial de Noájidas e imparte clases de judaísmo en Roch Yehudi.

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