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Los Sacrificios – Parashat Vaikra (Levitico)

Los Sacrificios – Parashat Vaikra (Levitico)

-Por el Rabino Uri Sherki (traducido del hebreo)

Y llamó a Moisés. Y El SEÑOR le habló desde la tienda de reunión, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: “El hombre que traiga un sacrificio de vosotros al SEÑOR, traeréis vuestro sacrificio de animales del ganado o del rebaño.” (Levitico 1:1-2)

Al principio no se dice quién es quien llamó a Moisés, y solo luego se dice que es EL SEÑOR quien le habló y fue revelado.

Podemos decir que cuando Moises fue llamado, recibió un llamado del EinSof , bendito sea Él, de la infinidad del Todopoderoso, sobre quien ningún pensamiento tiene posibilidad de concepción alguna sobre él, y que tampoco se le da nombre.

Solo cuando el Santo, Bendito sea Él, se vuelve al hombre para recibir de él un sacrificio y para organizar las leyes de su ofrenda, ahí se revela su Nombre, lo que indica que existe la posibilidad de acercarse a él a través del servicio y el pensamiento.

Era importante informarnos que Dios acepta nuestros sacrificios a través de que es llamado por su nombre. Pero igualmente importante era saber que la raíz de las raíces de su voluntad está por encima de toda carencia o necesidad de precisar del hombre. Así es que junto con la cercanía del Señor que nos llena de amor, también aquí fue conocido su total enaltecimiento que llena nuestros corazones con completo asombro y temerosa exaltación.

El sacrificio es difícil de entender para la mente racional estrecha. Y en contraste, para los niños, no es difícil de entender de forma espontánea el fundamento moral de la ofrenda: devolverle un poco a quien nos lo dio todo. Los Profetas también observan el servicio en el Santo Templo desde una perspectiva elevada, comprendiendo como lo inanimado, lo vegetal y la vida animal se elevan y son trascendidas a través del servicio de adoración del hombre. El servicio sagrado nos ayuda a conectar tres tipos de conciencia y formas de captar el mundo: El niño que llevamos dentro, se conecta con el intelectual en nosotros, y ambos trascienden, al conectar la imaginación infantil y el intelecto adulto, con el Espíritu Santo de la profecía.

Por parte del deseo oculto de nuestra alma, el hombre quisiera sacrificarse a Dios, como en la historia de Isaac. Este es el sentido profundo de las escrituras cuando se dice: “El hombre que traiga un sacrificio de vosotros al SEÑOR”, lo que significa que el hombre quiere que el sacrificio sea “vosotros“, de el mismo y no de un animal. Pero el deseo de Dios trasciende esto y exige de nosotros: “Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia  (Deuteronomio 30: 19). La intención de la escritura es otra, esto es lo que dice: “… traeréis vuestro sacrificio de animales del ganado o del rebaño.” El animal reemplaza al hombre, como es la historia de Isaac. El ganado comparte su vida con intención vital del hombre y de esta forma se realiza una sublimación y elevación general para todas las criaturas, al ser santificadas en el altar gracias al servicio santo del hombre.

Yosef Karo escribió en el Shuljan Aruj (124: 65): “A toda bendición que una persona escucha, en cualquier parte, debe decir: Bendito sea y Bendito sea su nombre”. Es por eso que el rabino Jaim Palagi escribió en su libro “Jaim La Rosh”: “Debe tener mucho cuidado quien bendice (un alimento) frente a su familia, que ellos respondan, Bendito sea Él y Bendito sea su nombre y Amen, para cada bendición y bendición con gran intención y alegría. Y no hablarán en absoluto ni durante la bendición, ni después de la bendición hasta que hayan terminado de comer lo que fue bendecido”. Sobre esto interpretó el Rav Yehuda Ashkenazi que las palabras: “Bendito sea Él y Bendito sea su nombre” tiene por objeto que quien escucha la bendición, a través de su declaración, complete la “Unicidad de Hashem”, traida por quien bendice. Por lo tanto, se debe tener cuidado y recordar decir esto, como expresión de la completa Fe de los hijos de Israel. Esto es similar al comentario del Ramban, quien explica que en los versículos y preceptos de los sacrificios, ningún nombre es mencionado excepto el nombre de Hashem, exclusivamente, que no se insinué siquiera ningún tipo de separación durante el servicio en el Santo Templo, que pronto sea construido. Amen.

Acerca de Rav Uri Cherki

Rav Uri Cherki
El Rabino Uri Cherki nació en Argelia en 1959, se trasladó con su familia a Francia, en donde vivió algunos años, y concretó su aliá a Israel en 1972. Ha sido discípulo del Rabino Zvi Yehuda Hacohen Kook en Merkaz Harav, y del Rabino Yehuda León Ashkenazi. Se ha graduado de rabino y ejerce como rabino de la congregación Bet Yehuda en el barrio Kiriat Moshe de Jerusalém. Asimismo, dirige el Departamento Israelí del Instituto Meir, el centro de Meir de estudios judíos en francés [CMEJ] y el centro mundial de Noájidas e imparte clases de judaísmo en Roch Yehudi.

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