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“El hombre no sólo vive de pan “ -Parashat Ekev

El hombre no sólo vive de pan “ -Parashat Ekev

En la porción semanal hay dos versículos muy significativos respecto al alimento de hombre.

El primero: “Cuando hayas comido y te hayas saciado, bendecirás al SEÑOR tu Dios por la buena tierra que El te ha dado” [Deuteronomio 8, 10]. Sobre este está basado el precepto de “Birkat Ha mazon”, la bendición de después de la comida, relacionada directamente con la tierra de Israel, una tierra donde “una tierra donde comerás el pan sin escasez, donde nada te faltará” [Ibid 8, 9].

Unos versículos antes está escrito:” Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR.” [Deuteronomio 8, 3]

¿Qué significa esto que el hombre no solo vive de pan? ¿Porque explica Moisés que Todo procede de la boca del SEÑOR?

Algunos suelen utilizar erróneamente estos dichos, explicando que la gente se puede volver superficial y materialista, desentendiéndose y despreciando lo primordial y espiritual, comparando lo que el hombre toma del mundo exterior e incorpora a si mismo, el pan, con lo que el hombre saca de su interior hacia afuera, la palabra. Y así un hombre puede cumplir con las leyes de pureza y ritos exteriores, pero cuando habla saca su verdadero estado interior hacia los demás, o dicho de otra manera, se fijan más que su comida sea según las leyes (Kashrut) pero no se cuidan de lo que piensan y hablan, intentando decir que se han vuelto personas que solo se conectan con el carácter exotérico de su tradición, pero que han perdido toda relación con el sentido interior, esotérico de la misma (como fue intencionalmente dirigido contra judíos en el pasado, creando una corriente que pretendía ligarse solo al contenido esotérico y dejando de lado el carácter exotérico de la misma, las mitzvot, que son en realidad el sostén de todo el contenido espiritual). Esta interpretación puede sonar agradable y tener parentesco incluso con las palabras de varios profetas  que reprochaban al pueblo de Israel, pero todo esto está muy lejos de lo que Moisés nos enseñó aquí  en este párrafo del libro Devarim (Deuteronomio).

Hay que entender, primeramente, que la Tradición Judía nos enseña que el mundo fue creado por la Palabra divina (“Mahamarot”, en Hebreo), significando esto que todo lo manifestado, desde los inmensos astros hasta el pequeño fotón, desde las almas hasta los ángeles, todos tienen su raíz en la Voluntad de Dios, que se manifiesta a través de su Hablar. Muchas veces en el mundo occidental, se tiene una idea equivocada , producto de las influencias greco-romanas que se fusionaron con ciertas ideas judias y fundaron el Cristianismo, otorgando todo el peso del acto creador a una fuente de orden sustancialmente intelectual, La Luz, o como se destaca en el término del latín el “Fiat Lux”, como el acto de la creación ‘por excelencia’, pasando por alto que este es, recién, el tercer versículo del Genesis, y lo precedió a este el primer versículo, y la primera palabra “BERESHIT” (que es la primera de las Diez Palabras, o expresiones divinas “Mahamarot”, con las que el mundo fue creado).

Esto quiere decir que no solo todo lo que crea impresiones en nuestro ser proviene de la Palabra del SEÑOR, sino que todo nuestro alimento material también. El pan que servimos en nuestras mesas no es solo trigo procesado, sino que es internamente letras y palabras.

Aparte de la bendición después de las comidas, cada alimento tiene su bendición, antes de ingerirse. Al contrario de lo que muchos creen, que las bendiciones son para otorgarle un carácter más elevado al alimento, la razón de las bendiciones que preceden a las comidas es completamente opuesta. Dado que todo pertenece a Dios y proviene de su Voluntad, el pan que tenemos en frente nuestro en la mesa le pertenece a Él y está dentro de un marco sagrado, de modo que no podemos tomarlo sin previamente “bajarlo” a nuestro estado inferior, y esto se logra a través de la bendición previa (de otro modo el tomarlo sería como una “mehila”, robo de algo que pertenece a lo sagrado). Como criaturas, nosotros recibimos nuestro ser, el alimento, desde fuera nuestro, de quien puede Dar y quien nos trasciende. Esta es la mejor forma de entender el significado de ser una Criatura, a través de la experiencia de comer, colocándonos en lugar de quien fue Creado y que “recibe” del Creador, quien es el que puede “Dar” el alimento, y la vida.

Esto es lo que enseñaba Abraham como nos cuenta el Midrash (Tanjuma Parashat Lej Leja, 12 y Bereshit Raba 43, 7). El no daba discursos filosóficos o teológicos, sino que a todo quien pasaba, Abraham los invitaba a  su tienda, a comer en su mesa y luego de terminar, cuando el invitado le quería dar las gracias y bendecir a Abraham por su cortesía y por lo que les había ofrecido, a esto Abraham se rehusaba a recibir las gracias de sus huéspedes y les decía: “No a mi deben bendecir, sino al dueño de la casa, quien les da a todos comida, bebida, y les da espíritu!” , a lo que ellos preguntaban: ¿Quién es el dueño de la casa? ¿Dónde está él?  Y Abraham les contestaba: “Él es el dueño de los cielos y la tierra, quien decide la muerte y da la vida, de él la opresión y también la cura, encierra al embrión dentro del estrecho vientre materno y lo saca a la luz del mundo, hace crecer las plantas y árboles, nos manda al “sheol” y nos eleva de él”. Cuando los huéspedes escuchaban esto, inmediatamente preguntaban: “¿Y como lo bendeciremos y le agradeceremos?”, a lo que les contestaba: Digan junto conmigo: “Bendito sea el SEÑOR, que da el pan y el alimento a toda carne…”. Y aquí la fuente de Birkat Ha mazon (la bendición después de las comidas).

Uri Leiv

Acerca de Centro Noajida Mundial

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