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¿Qué es un Bnei Noaj?

-Por el Rav Uri Cherki

  1. Reconocimiento del mensaje de los profetas transmitido por el Pueblo de Israel

El término Bnei Noaj- “Hijos de Noé” – se refiere a una personalidad humana específica al que se le concede un valor especial en el judaísmo. El término se refiere a alguien que no es miembro del pueblo judío, pero, en virtud de su reconocimiento del mensaje profético realizado por el Pueblo de Israel, decide aceptar sobre sí mismo el desempeño de varios mandamientos o mitzvot.

La relación entre este ser humano y el Noé bíblico radica en el hecho de que según la tradición judía sólo en la época de Noé se logró el conjunto de leyes mínimo para el alcance de la  moral humana. Este conjunto de leyes permite, entre otras cosas, escuchar la Palabra de Di-s.

La identidad “Bnei Noaj” se caracteriza, ante todo, mediante la aceptación y la observación de los siete mandamientos que se denominan las “Siete Leyes de los Hijos de Noé” – ” sheva mitzvot Bnei Noaj “. Por ‘aceptar’ queremos decir que uno ve estos mandamientos como una norma obligatoria. Por ‘observar’ nos referimos a la realización activa de los mandamientos.

En las Leyes de los Reyes (8: 11), Maimónides distingue entre dos tipos de Bnei Noaj: el “piadoso entre los pueblos” y el “sabio entre las naciones”. El “piadoso  entre los pueblos” es aquel que cumple los siete mandamientos de Noé a través de su reconocimiento del Di-s de Israel y por el hecho de que Él los ordenó. El “sabio entre las naciones” es aquel que cumple los siete mandamientos de Noé, como resultado de su propio razonamiento intelectual. Ambos tipos de Bnei Noaj son hombres de virtuosos, y encontramos diferentes opiniones que giran en torno a la cuestión de qué es preferible.

  1. Los Mandamientos como la base para la relación con lo divino

Vamos a concentrarnos en un punto importante que surge del hecho de que hay dos categorías separadas. En la opinión de Maimónides, aquel que desea ser considerado como “piadoso entre los pueblos ” está obligado a aceptar las Siete Mitzvot como resultado de su reconocimiento del Di-s de Israel. (Y, por tanto, debe hacerlo ante un Beit Din, un tribunal de justicia judío.) El Talmud describe cómo, en el curso de la historia, las siete leyes de Noé se fueron diluyéndose  y caducaron, debido a que la humanidad no las mantuvo. Y asi el Talmud pregunta acerca de esta caducidad: ¿Cómo puede ser que como consecuencia de la falta de cumplimiento de determinados requisitos, esto lleve a que los propios requisitos expiren? El Talmud responde: Los requisitos no fueron anulados, ni caducaron, más bien en lugar de ser  ahora requisitos que deben ser implementado como mandamientos, de ahora en más se implementan como consecuencia de una decisión humana, a través del propio razonamiento de la persona. Aparentemente, esto parece ser un nivel más alto y virtuoso, una  forma de maduración de la humanidad, por así decirlo. Pero en realidad se trata de un signo de caída. A partir de aquí, toda Mitzva de los 7 mandamientos, conducirán a la persona hacia el logro de la perfección humana, pero no lo ayudarán a adquirir la devoción, el apego y la íntima conexión con Di-s.

El Rav Yehuda Ashkenazi (líder de la comunidad judía francesa, 1922-1996) vio este pasaje en el Talmud como la descripción de lo que ocurrió en las primeras etapas del cristianismo. Cuando Pablo de Tarso  anulo los mandamientos, la comunidad de Antioquía comenzó a vivir una vida licenciosa. Pablo les envió una epístola y dictaminó: Todo es lícito, pero no todo es apropiado. Es decir, es necesario seguir realizando las mismas acciones como antes, sin embargo no en la forma de un “mandamiento”, sino simplemente porque este es el comportamiento adecuado. El alma cristiana encuentra  aprensión  y rechazo en la idea de formar una relación con Di-s sobre la base de ‘mandamientos’, ya que sienten que es imposible para el hombre no transgredir, y por lo tanto, la conexión podría ser rota. Debido a esto, en su opinión, lo mejor es formar una relación con Di-s por medio de un canal diferente: ” la Fe”. Y así las leyes pasan a ser una cuestión de cortesía y buenos modales.

Por lo tanto, cuando una persona acepta formalmente sobre sí estas siete leyes, como resultado de su reconocimiento del Di-s de Israel, se podría decir que en realidad está regresando al estado original del hombre, donde el cumplimiento de los mandamientos formó la base para la relación con Di-s.

  1. Preservar una variedad de identidades

En cuanto a las leyes propiamente dichas, la gran mayoría son en un sentido negativo: la prohibición del homicidio, la prohibición de robo, y así sucesivamente.  El Judaísmo, de forma premeditada, no da definiciones positivas para la forma en que un Bnei Noaj debe servir a Di-s, ya que el servicio cambia de acuerdo a la identidad humana de cada nación. Si fueran proporcionadas instrucciones positivas de  cómo servir a Di-s, ello desvirtuaría la identidad única de los miembros de cada nación, y en última instancia, derivaría en una especie de imperialismo cultural. El postulado fundamental del judaísmo es que la identidad humana original se diversificó, y cada nación y cultura expresa sólo una dimensión específica de la identidad humana, una cierta manera de ser hombre, un camino específico para conocer a Di-s. Por lo tanto, el judaísmo aspira a unir a todas las diversas identidades de la humanidad en un esfuerzo común, de cooperación, con el fin de restaurar la identidad humana original.

De esta manera, el esfuerzo espiritual para lograr la devoción y el apego a Di-s es común a toda la humanidad, donde quiera que estén, siempre y cuando mantengan, en la práctica, estas Siete Mitzvot. En ocasiones, debido a la corrupción de la sociedad, el individuo se ve recluirse y retirarse  de una sociedad específica con el fin de avanzar en un camino espiritual, pero en tiempos normales es posible avanzar espiritualmente a través de la  relación con su presente entorno cultural.

Acerca de Rav Uri Cherki

Rav Uri Cherki
El Rabino Uri Cherki nació en Argelia en 1959, se trasladó con su familia a Francia, en donde vivió algunos años, y concretó su aliá a Israel en 1972. Ha sido discípulo del Rabino Zvi Yehuda Hacohen Kook en Merkaz Harav, y del Rabino Yehuda León Ashkenazi. Se ha graduado de rabino y ejerce como rabino de la congregación Bet Yehuda en el barrio Kiriat Moshe de Jerusalém. Asimismo, dirige el Departamento Israelí del Instituto Meir, el centro de Meir de estudios judíos en francés [CMEJ] y el centro mundial de Noájidas e imparte clases de judaísmo en Roch Yehudi.

Un comentario

  1. Le pido permiso del Rav para traducir al portugués y publicarlo.

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