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DESDE EL COMIENZO (MiBERESHIT)

No quiero asustarlos pero el pasado Simjat Torá recibí un mensaje Divino…

No quiero asustarlos pero el pasado Simjat Torá recibí un mensaje Divino, sí de la boca de Hashem mismo hablándome directamente a mi.

No se preocupen, no fue un fax del cielo ni es que escuche voces, cada año recibo el mismo mensaje, de hecho es algo que toda persona debería de recibir en Simjat Torá.

Y es que en el impresionante momento en el cual sellamos el ciclo de la Torá (para lo cual se acostumbra subir al sefer a una persona distinguida), no le damos ni siquiera un momento al acusador para que llegue ante Hashem a decir “¿ya ves lo contentos que están porque termina la Torá?, no la merecen” sino que un instante después sube el que acostumbramos a llamar Jatán Bereshit a comenzar de nuevo el ciclo que terminará si Dios lo permite el próximo año que viene a nosotros para bien en Simjat Torá.

El mensaje que cada año Hashem nos da es una de las lecciones de vida más importantes que podemos recibir, pues viene a cortarnos de tajo todas las cosas que nosotros creíamos que eran correctas hasta ese momento.

Existe una impresionante historia sobre dos judíos que durante el Holocausto se dedicaban a hacer trabajo de oficina, por lo cual tenían acceso a la información que los Nazis ocultaban del mundo. En cierto momento, cuando veían que las cosas no iban a terminar pronto, decidieron escapar del campo de exterminio con la información que tenían en las manos y darla a conocer al mundo, así, posiblemente podrían salvar a algunos de sus hermanos que tenían ya su destino sellado. El plan era simple, tomarían la información y se esconderían durante 3 días (que era el tiempo máximo que los nazis consagraban a la búsqueda de algún prófugo) debajo de las 3 capas de tablones de madera que se estaban ocupando para la construcción de un puente, usarían un líquido para que los perros no los detecten, a los 3 días saldrían, moviendo los bloques de madera, se internarían en el bosque y llegarían al punto convenido con un contacto externo. Y así, estos dos judíos llevaron a cabo su plan, se escondieron debajo de la madera y escucharon las sirenas del campo sonar después del conteo de los prisioneros, escucharon a los perros ladrando y buscando justo arriba de ellos y a los oficiales de la SS gritando nerviosos. 3 días después cuando todo estaba relajado y les faltaba solo unas horas para salir, dos oficiales de la SS se pararon encima de los tablones y uno le dijo al otro “¿y si están aquí abajo?” “no no creo ya trajimos a los perros” le respondió “existen maneras de distraer el olfato del perro, no perdemos nada buscando” y así los oficiales de la SS removieron la primera capa de tablones, cuando empezaron a mover la segunda capa nuestros personajes ya estaban preparados para lo peor, sabían que no sobrevivirían pero por lo menos morirían con dignidad. Los soldados empezaron a mover la última capa cuando de pronto una sirena que anunciaba la hora de la comida sonó “vamos a comer y luego regresamos” de dijo un soldado al otro, “no, vamos a terminar, no nos falta nada” le respondió ” lo que pasa es que si llegamos tarde se acaba la comida” y así convenció al otro de dejar el trabajo para después. Después de la sensación de alivio esperaron al anochecer y empezaron su operación de salida, pero pronto la realidad les exploto en la cara, los tablones eran demasiado pesados y ellos estaban ya 3 días debajo de ellos sin comer y sin dormir y estaban muy débiles para poder desplazarlos. Cuando estaban a punto de aceptar su destino y rendirse, uno de ellos logró mover un tablón y hacer espacio suficiente para que salieran. Y en verdad nuestros personajes lograron escapar, llegar a puerto seguro y difundir un informe que llegado el momento influyó en la decisión de los Estados Unidos de entrar a la guerra. Cuando años después estos personajes hablaron sobre lo sucedido aquel día, se dieron cuenta que justo lo que en ese momento ellos pensaban que era lo peor que podía pasar fue lo mejor que les pudo suceder, pues si tuvieron dificultades moviendo la última capa de tablas, ¡hubiera sido imposible mover las dos primeras! y de hecho gracias a que los oficiales de las SS las movieron, ellos pudieron salir.

Así como al terminar el ciclo de la Torá comenzamos inmediatamente uno nuevo, en la vida debemos comportarnos de igual manera, no dar tiempo a pensamientos negativos que en cierto punto podrían frustrar nuestros proyectos futuros. Cuando un ciclo termina existen muchos que se niegan a aceptarlo y siguen en lo mismo aunque ya no obtienen ningún beneficio, incluso tienen perdidas y cuando por fin lo aceptan se hunden en sus propios pensamientos llegando a la conclusión de que nunca más podrán salir adelante. Simjat Torá nos dice lo contrario: la vida no es para quedarse estancado, sino para renovarse cada vez en un nivel más alto y la mayoría de las veces lo que pensamos que es lo peor que puede pasar, es de hecho una oportunidad para comenzar de nuevo y hacer las cosas como realmente debemos para hacer la voluntad del Creador y tener éxito. Es un favor que el Creador hace con nosotros, pues podemos comenzar nuestras vidas desde el principio (mibereshit), únicamente debemos saber leer las señales que nos da y siempre seguirlas pues todo lo que Él hace, es para bien o para mejor.

Que éste año sepamos culminar ciclos y empezar Mibereshit con éxito y bendición.

Acerca de Rab Daniel Askenazi

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