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TOLDOT – GENERACIONES

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar…

TOLDOT – GENERACIONES
Génesis 25:19 – 28:9

 

Algunos conceptos, preceptos o valores de la porción semanal:

Definir prioridades en la vida.
Respeto a los padres.
Educar a los hijos.
Lo espiritual en contraposición a lo material.

HISTORIA SEMANAL

Estimados lectores, de entre los tantos conceptos contenidos en ésta porción semanal, les traigo un texto, que me llegó por correo electrónico, el que nos ilustra sobre las prioridades adoptadas en la vida y la forma de llevarlas a la práctica.

AHORA DUERMO PARA SOÑAR

Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar.

Decidí no esperar que se me presenten oportunidades sino yo mismo salir a buscarlas.

Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución.

Decidí ver cada desierto con la oportunidad de encontrar un oasis.

Decidí ver cada noche como un misterio a resolver.

Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mí único rival no eran más que mis propias debilidades y que, en éstas, está la única y mejor forma de superarme.

Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer no ganar.

Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui; me dejó de importar quién ganara o perdiera.

Ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino nunca dejar de subir.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, el amor es una filosofía de vida.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia luz.

Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas.

Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar.

Ahora simplemente duermo para soñar.

ENSEÑAN LOS SABIOS

*** “Salió el primero, rojizo, todo él, cual manto de vello y llamaron su nombre: Esav. Y después salió su hermano y su mano se asía en el talón de Esav y llamó su nombre: Iaacov. E Itzjak era de edad de sesenta años cuando ella los tuvo” (Génesis 25:25 – 26).

Es interesante que ambos padres pusieron el nombre al primogénito, y sólo el padre puso el nombre al segundo, haciendo referencia a que éste al nacer asía el talón del primogénito. De hecho, en ningún lugar de la Torá, Rivká se refiere a su segundo hijo como Iaacov. Ella siempre lo llamó “mi hijo”. Quizás ella sabía que su identidad no estaba determinada por la tensa relación que tenía con su hermano. Quizás ella se dio cuenta que él, en el futuro, recibiría un nombre diferente, Israel, que luego heredaría a su descendencia, conocidos como “Bnei Israel”, “los hijos de Israel”.

*** Un hombre llegó cierta vez a la casa de Rabí Jaim Soloveichik y le planteó lo siguiente: su padre había enfermado en una ciudad distante y él se sentía obligado a hacer el viaje para visitarlo. Sin embargo, puesto que el precepto bíblico de respetar a los padres, no exige que una persona gaste su propio dinero para honrar al padre y a la madre y el pasaje de tren le costaría dinero, ¿estaba igualmente obligado a ir?
La respuesta cortante de Rabí Jaim fue: “Es verdad, tú no estás obligado a gastar de tu propio dinero en un pasaje de tren. ¡Por lo tanto, ve a pie!”

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO Y LA REFLEXIÓN

¿Tienes bien claras y definidas tus metas? ¿Sabes cómo alcanzarlas?

¿Qué limita tu crecimiento espiritual? ¿Qué limita tu crecimiento material?

Acerca de Rabino Aaron Ribco

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